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La AAP actualiza sus recomendaciones para la atención de adolescentes después de una agresión sexual

La American Academy of Pediatrics (AAP) ha actualizado sus recomendaciones sobre cómo los pediatras pueden abordar, tratar y prevenir la agresión sexual crítica en los adolescentes. El informe clínico de la AAP: "Atención de adolescentes después de una agresión sexual", publicado en el número de marzo del 2017 de Pediatrics (publicado en línea el 27 de febrero) define el término de agresión sexual crítica a las agresiones ocurridas generalmente en las últimas 72 horas.

Datos nacionales obtenidos revelan que los adolescentes y adultos jóvenes entre los 12 y 34 años de edad, tienen los índices más altos de sufrir agresión sexual. Los adolescentes pueden estar renuentes a reportar una agresión sexual si hubo participación voluntaria antes de que la agresión ocurriera porque los adolescentes piensan que no se puede retractar el consentimiento. Les puede preocupar que sus percepciones de la agresión no pueden ser creídas o validadas. Otras razones de la renuencia para reportar la agresión pueden ser:

  • Sentimientos de responsabilidad o culpa por lo acontecido
  • Preocupación por la reacción de los padres y otras autoridades
  • Temor a consecuencias negativas
  • No poder recordar con exactitud la agresión debido al consumo de alcohol u otras sustancias

La AAP recomienda que, como parte de las visitas del control de la salud, los pediatras les pregunten a los adolescentes si han experimentado violencia sexual, violencia en citas románticas y agresión sexual

Los pediatras deben estar enterados de los requerimientos de su estado para reportar agresiones sexuales y las leyes para garantizar los derechos de los adolescentes de atención médica después de una agresión. Como parte del tratamiento después de la agresión, los pacientes deben ser evaluados para detectar enfermedades transmitidas sexualmente y se les debe ofrecer anticonceptivos de emergencia a las pacientes adolescentes.

Los pediatras están en posición de ofrecer apoyo emocional, determinar la necesidad de asesoramiento o de intervenciones para la salud mental y hacer referidos a los pacientes y a sus familias para obtener atención pertinente. Las recomendaciones revisadas también sugieren que los pediatras colaboren con las escuelas secundarias locales, universidades, grupos comunitarios y profesionales del orden público para mejorar y expandir los programas para reducir la violencia sexual.

Publicado
2/27/2017 12:15 AM
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