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Edades & Etapas

El condón de látex es la única forma de control de la natalidad que proporciona protección tanto contra embarazos como contra enfermedades de transmisión sexual. Aunque no es infalible, usar un profiláctico correctamente es mucho más seguro que no usarlo. La estrategia de seguridad óptima, si no se opta por la abstinencia, requiere que el hombre use un condón y que su pareja femenina utilice cualquiera de los tres métodos hormonales: la píldora, Depo-Provera o Norplant.

Uno de los cambios más sensibles en los hábitos sexuales de los jóvenes, indica la Dra. Claire Brindis, es que los hombres han comenzado a compartir la responsabilidad del control de la natalidad. “El péndulo ha cambiado”, manifiesta ella. “Evitar embarazos ya no solo recae en las jóvenes”.

Aun así, muchos varones intentan arreglárselas para evadir el uso de un profiláctico antes de la actividad sexual. Probablemente esté familiarizado con algunas de estas razones (excusas) que normalmente se dan:

“Arruina la espontaneidad”.

“Estropea la sensación”.

Es posible que las chicas puedan sentir aversión a los condones, aunque las razones por lo regular tienen menos que ver con el placer físico que con el estigma que a menudo se asocia con esta forma en gran medida criticada de contracepción. Algunas mujeres jóvenes, por ejemplo, indican que el uso de preservativos las hace sentir “baratas”, cuando de hecho deberían felicitarse por ser sexualmente responsable. Otras se preocupan de que mantener unos cuantos condones en su bolso o mochila, por si acaso, podría mal interpretarse como una señal de que se dejan convencer fácilmente para irse a la cama o que la seducción formaba parte de su agenda todo el tiempo. Se ha determinado que los adolescentes que cargan condones tienen casi tres veces más de probabilidad de usarlos para protección durante la actividad sexual.

Cuando se aborda el tema del control de la natalidad con adolescentes, el mensaje es el mismo para los hijos que para las hijas: tener actividad sexual sin un profiláctico, aunque sea una sola vez, podría potencialmente desbaratar su futuro y hasta posiblemente costarles la vida. Deben informarle a todos y cualesquiera de sus parejas sexuales que si no hay condón, eso significa que no habrá sexo: sin excusas, sin excepciones.

“Aún así los adolescentes creen que pueden ‘decir’ quién tiene VIH y quién no”, indica la Dra. Donna Futterman. “El comentario que escucho de chicos y chicas es ‘Puedo ver los ojos de una persona y así saberlo’ ”. El hecho es que no podemos confirmar la monogamia de nadie más que la nuestra. Confiamos en que nuestra pareja es tanto fiel como sincera, pero un estudio que encuestó a cerca de doscientos pacientes VIH positivo en un par de hospitales de Nueva Inglaterra reveló que cuatro de diez de los hombres y mujeres infectados admitieron que nunca informaron a sus parejas acerca de su condición. Además, casi dos tercios de ellos no siempre usaron condón.

Armar a nuestros hijos e hijas con esta información puede ayudarles a enfrentar la presión de tener sexo sin condones o de no tenerlo en lo absoluto.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.