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Edades & Etapas

Incluso con una tasa de natalidad en adolescentes en constante descenso, dos de cada cinco mujeres jóvenes quedarán embarazadas antes de los veinte años y cuatro de cada cinco de estos embarazos serán no planificados, incluyendo cerca de la mitad de estos entre mujeres adolescentes casadas. Cualquiera que sean las circunstancias, sin embargo, la noticia del embarazo usualmente causa sorpresa y, la mayoría de veces, una sorpresa desagradable.

Este imprevisto evento suele alterar la vida de los jóvenes, al menos por un tiempo, al obligar a la joven a tomar lo que posiblemente sea la decisión más angustiosa de su vida. ¿Llevar al bebé a término, como lo elige el 50% de las adolescentes embarazadas? ¿O poner fin al embarazo?

Se espera que ella sepa que puede contar con su madre y padre para que la guíen y la apoyen para tomar esta decisión. Las jóvenes que tienen miedo a que las rechacen o las traten mal en su casa podrían tratar de ocultar el embarazo el mayor tiempo que sea posible. Como resultado, muchas veces no reciben la atención prenatal y la asesoría adecuada durante los primeros meses de embarazo que son tan importantes para el desarrollo del feto.

Un tercio de las jóvenes entre quince y diecinueve años, y la mitad de las menores de quince años no reciben atención prenatal durante su primer trimestre. La falta de atención médica puede causar problemas en el futuro. Si continúan con el embarazo, este podría ser complicado y con un mayor riesgo para la madre y el bebé. Y si deciden practicarse un aborto, entre más pronto se realice el procedimiento, más seguro será.

Sin embargo, la ansiedad por la reacción de mamá y papá no es el único motivo por el cual una joven podría ocultar el hecho de que está embarazada. “Las mujeres jóvenes podrían estar en  negación rotunda”, explica la Dra. Claire Brindis, “simplemente se niegan a aceptar la realidad de su condición”. Los psicólogos llaman a esto disociación. Debido a que la moda de ropa holgada hace más fácil que una joven pase meses, o tal vez el embarazo completo, sin que nadie se dé cuenta de cómo crece su abdomen, no se guíe solo por las apariencias. Si sospecha que su hija está embarazada pero está tratando de ocultarlo, siga su intuición, pero con tacto; tal vez con palabras como estas: “Cariño, te has estado quejando de que te sientes cansada y con náusea más o menos por una semana y vas mucho al baño. ¿Estás bien? Me recuerdas a cómo me sentía yo cuando estaba embarazada”.

Reacciones comunes de los padres

Un “¡Estoy embarazada” entre lágrimas no es fácil de escuchar para ninguna madre ni ningún padre. La preocupación, la decepción y el enojo son todas respuestas comprensibles. Lo más seguro es que esto no sea lo que tenía en mente para su hija. Mientras tanto, es probable que en la casa del joven involucrado se esté presentando una escena similar (si es que el joven les dice a sus padres).

Concédase y concédale a su esposo o esposa el tiempo para estar molestos por un día o dos. Hablen juntos sobre el tema. Si soltó un incrédulo “¡¿Qué diablos estabas pensando?!” o “¡¿Cómo pudiste ser tan irresponsable?!” Está bien; es de humanos. Pero después, olvide el enojo y no lo deje continuar. Echarle la culpa a su hija adolescente no va a cambiar nada; es momento de sentarse en familia y calmadamente discutir qué hacer.

“El papel más importante de un padre es escuchar a la joven mujer o la joven pareja mientras evalúan sus opciones”, comenta la pediatra de Denver, la Dra. Roberta Beach. “Sabemos que a la larga los adolescentes usualmente se sienten satisfechos con cualquier decisión que tomen, siempre que sientan que la decisión fue propia y que su familia los apoyó”.

Primero lo primero: Confirmar el diagnóstico

El hecho de que no le baje su período menstrual y obtener un resultado positivo en una prueba de embarazo casera es muchas veces la razón para cree que está embarazada. La prueba casera, aunque suele ser precisa, no es tan confiable como la prueba de laboratorio que los médicos hacen para confirmar un embarazo. Entonces, el primer paso es hacer una cita con el pediatra o ginecólogo de su hija.

Siguiente paso: Llegar a una decisión

Acaban de llamar de la clínica del médico: El resultado de la prueba de embarazo es positivo. ¿Qué hacemos ahora? Hay tres opciones: abortar, dar a luz al bebé y criarlo o dar a luz al bebé y darlo en adopción. Ciertamente, los padres tienen derecho a expresar sus opiniones; si las circunstancias lo permiten, se debería invitar al joven y su familia a participar del proceso para tomar las decisiones. Pero legalmente, la decisión final le pertenece a la madre embarazada.

Para algunas mujeres jóvenes, la decisión sobre qué hacer nunca está en duda. Tal vez se opongan personalmente al aborto. O saben en lo profundo de su corazón que no están listas para tener un hijo tan pronto en la vida y por lo tanto desean tener un aborto.

Sin embargo, la mayoría de las jóvenes sufren con esta difícil decisión, que se complica aún más por el hecho de que el aborto es uno de los temas con más cargas políticas y emocionales de nuestro tiempo.

Según dónde viva, puede que tenga que enfrentar la aterradora posibilidad de viajar grandes distancias solo para encontrar un proveedor que realice abortos y, cuando esté ahí, es posible que tenga que abrirse paso entre una afrenta de insultos y amenazas de parte de manifestantes en contra del aborto.

Si usted y su hija sienten que podrían beneficiarse de escuchar un punto de vista objetivo, coordine una consulta con el pediatra. En forma imparcial, él o ella pueden ayudarle a evaluar las ventajas y desventajas de cada opción. Cuando la joven haya tomado una decisión, la mayoría de los pediatras puede remitirla con algunos proveedores de atención médica que ofrecen servicios de aborto o con un médico obstetra o clínica para adolescentes para iniciar la atención prenatal.

 

Última actualización
12/2/2014
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.