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Edades & Etapas

Ayudar a un adolescente a prepararse para la escuela no es distinto a entrenar a un boxeador, la diferencia es que esta contienda se lleva a cabo cinco veces a la semana de septiembre a junio. Es nuestro trabajo asegurarnos de que esté mentalmente preparado y alerta y de que se mantenga bien físicamente. Las siguientes estrategias ayudarán a su hijo a estar en la mejor preparados cuando suene el timbre o campana para empezar las clases.

Comodidades modernas

Sentirse aturdido reduce su capacidad de absorber y retener información. Contrario a lo que muchos padres creen, los adolescentes mayores necesitan más horas de sueño que los adolescentes más jóvenes, no menos. Aun dormir durante toda la noche no evita que un muchacho o muchacha dormite durante el primer o segundo período.

Al igual que con cualquier otra idiosincrasia de la adolescencia, se debe culpar a la biología. Los investigadores del sueño en E. P. Bradley Hospital Sleep Research Laboratory en Providence, Rhode Island, descubrieron que los cerebros de los adolescentes mayores secretan la hormona inductora del sueño melatonina, una hora más tarde que en los primeros años de la adolescencia. Esta no solo anticipa el inicio del sueño, sino también les quita una hora o más de sueño MOR (movimiento ocular rápido), la fase final y de más descanso de este ciclo.

Si su hijo es bien organizado y está dispuesto a prepararse para la escuela la noche anterior, considere permitirle que duerma un poco más durante la mañana.

Crear buenos hábitos de estudio y para hacer las tareas

Los niños que enfrentan la adaptación más complicada de la escuela primaria a la secundaria, tienden a creer que la inteligencia básica es inalterable: Se nace inteligente o no. Se considera que el éxito o fracaso es todo, menos algo predestinado, no es un producto del trabajo arduo.

Para los adolescentes que aprecian la importancia de ser aplicados las cosas resultan más fáciles, aunque tengan poca confianza en sí mismos. Están más dispuestos a enfrentar a las personas que les causan más problema. Los padres pueden ayudar a mostrarles cómo un esfuerzo diligente a menudo marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. “¿Ochenta y nueve en tu prueba de geometría? ¡Así se hace! ¿Ves de qué eres capaz cuando te enfocas? Estamos realmente orgullosos de ti”.

Crear un espacio propicio para hacer la tarea

Los jóvenes necesitan un espacio permanente para trabajar en su habitación u otra parte de la casa que les ofrezca privacidad. Considérelo una pequeña oficina. Compre un escritorio con gavetas para almacenar y suficiente espacio para esparcir cómodamente los materiales para la tarea. Asegúrese de que toda la habitación esté bien iluminada, no solamente la estación de trabajo; que su hijo joven tenga una silla cómoda y que todos los utensilios que necesita estén a la mano: un diccionario, glosario y cualquier otro libro fundamental de referencia también deben estar al alcance de su mano.

Cuando la distracción de la televisión doblega la voluntad de trabajar, establezca una regla en el hogar de que el aparato permanezca apagado durante el tiempo en que se hace la tarea. (Por lo menos un estudio ha determinado que el sonido de una televisión, aunque esté en otra habitación, interfiere con la retención de información y las destrezas). Si un miembro de la familia tiene un programa particular que desea ver, lo pueden grabar en video para verlo posteriormente. Algunos jóvenes dicen que pueden estudiar con música sin perder su concentración. La calidad del trabajo le indicará si permite o no que esta práctica continúe. Aunque un lugar privado para la tarea es mejor para su hijo adolescente, asegúrese de que cualquier trabajo que necesite realizar en una computadora, se haga en un área común de su casa. De esta manera, puede supervisar su uso del Internet.

Deje suficiente tiempo para las tareas

En la escuela secundaria, las últimas horas de la tarde con frecuencia se ocupan con actividades extracurriculares, deportes, empleos de medio tiempo, etc. La mayoría de los días, la tarea se realiza después de la comida. Usualmente, esto funciona bien ya que el cambio del ritmo del sueño en los adolescentes mayores le permite permanecer alerta relativamente hasta altas horas de la noche. Pero si no hay suficientes horas durante la noche para hacer la tarea, entonces puede ser que desee pedir en la escuela que incluyan una sala de estudios durante el día; o bien, si no es posible, sugiérales que reduzcan las actividades extracurriculares o las horas que su hijo ocupa en el empleo.

Esté dispuesto a responder preguntas y ofrecer ayuda. Pero nunca le haga la tarea a un niño

Pedir ayuda no es una señal de pereza, es una de las maneras en las que aprenden los adolescentes. Tienen una amplia variedad de temas que dominar; un hecho que los adultos no siempre aprecian. La Dra. Lia Gaggino, una pediatra de Kalamazoo, Michigan, dice de manera comprensiva, “Esperamos que los niños sean buenos en todo: lectura, lenguaje, redacción, matemática, ortografía, memorización. Para ellos es reconfortante saber que no están totalmente solos y que los padres están ahí para ayudarles. Enfrentémoslo: Muy pocos adultos terminan el día sin la ayuda de alguien más”.

¿Cuánta tarea es demasiada?

Una cosa es cuando un niño tarda tres horas en hacer la tarea en lugar de una hora. Pero si un adolescente trabaja hasta tarde todas las noches, la carga de trabajo que se le asigne puede ser excesiva. Las tareas ayudan con la comprensión al reforzar los conceptos aprendidos en la escuela y a grabar la información en el cerebro. Un lineamiento que algunas veces se usa es diez minutos de tarea por día por nivel académico: una hora para estudiantes de sexto grado, una hora y media para estudiantes de noveno grado, dos horas para estudiantes de secundaria, y así sucesivamente. Un estudio de diez años determinó que cualquier cosa adicional a eso, no implicará calificaciones considerablemente más altas en las pruebas.

Demuestre que valora el aprendizaje

Desde temprana edad, los niños reciben una corriente de mensajes negativos sobre la escuela. ¿Cuántas películas, programas de televisión y comerciales enfocados a las personas jóvenes describen las aulas como celdas administradas por sádicos maestros que disfrutan atormentar a sus estudiantes con aburrimiento fatal?

Es necesario que enseñemos a los jóvenes a que disfruten el conocimiento. Aprender no debe ser tarea, sino una aventura que enriquezca nuestras vidas. Las madres y padres se encuentran en la mejor posición de evaluar las oportunidades diarias para abrir las mentes de los niños a ideas y experiencias nuevas. Escuchar a un adolescente hablar con entusiasmo sobre algo que acaba de aprender o que nunca había considerado antes, es uno de los placeres de la paternidad.

Inculquemos también en nuestros jóvenes el aprecio por el valor del trabajo arduo y el orgullo que causa un trabajo bien hecho, ya sea al obtener A en una prueba de Química o surtir los estantes en un supermercado local. Una queja recurrente de los empleadores y gerentes es que muchas personas jóvenes consideran que es “degradante” empezar desde abajo y trabajar hasta superarse. Los adolescentes necesitan escuchar que todo trabajo, sin importar que no sea especializado, beneficia a la sociedad de alguna manera y merece cualquier esfuerzo. Una ética de trabajo diligente aunado a las destrezas correctas hará que su adolescente sea un solicitante atractivo cuando sea el momento de entrar al mercado laboral.

Fomente la lectura

De acuerdo con un estudio de aproximadamente tres mil quinientos niños y sus familias, los niños que leen más obtienen mejores resultados en pruebas orales y de Matemática. Cada semana, el niño o niña promedio ocupa aproximadamente doce horas viendo televisión y setenta y cinco minutos leyendo. Los investigadores del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan determinaron que cada hora adicional que se ocupa para leer se traducen en medio punto más alto en las calificaciones de las pruebas. Por el contrario, cada cinco horas adicionales viendo televisión se reflejaron en las calificaciones de las pruebas orales y de matemática medio punto menos.

Considere comprar o rentar una computadora

Entre 1993 y 1997, el porcentaje de estudiantes de secundaria con acceso a una computadora en casa, incrementó del 29 al 49 por ciento. La computadora se ha convertido en una herramienta indispensable en nuestra sociedad y una presencia necesaria tanto en la escuela como en el lugar de trabajo. A medida que los jóvenes crecen, juegan menos juegos en la computadora y los cambian por tecnología de aprendizaje y procesadores de palabras. Si no puede pagar una computadora, las escuelas y las bibliotecas públicas casi siempre tienen sistemas disponibles para que se utilicen sin costo.

Si su adolescente tiene un empleo de medio tiempo, establezca un límite de cuántas horas puede trabajar

Aproximadamente la mitad de todos los estudiantes de secundaria y de la universidad trabajan medio tiempo. La sabiduría convencional indica que trabajar después de la escuela enseña responsabilidad y genera carácter. Aunque así sea, la cantidad de horas trabajadas, puede ser un problema. La psicóloga Laurence Steinberg de Temple University de Pennsylvania y Elizabeth Cauffman analizaron a docenas de estudiantes, incluyendo varios estudiantes de la doctora Steinberg, y concluyeron que veinte horas a la semana parecen ser el límite. Cruce esta línea y los adolescentes tendrán más posibilidad de mostrar aflicción emocional, mala conducta en la escuela y uso de alcohol y otras drogas.

El rendimiento académico también se verá afectado. Los estudiantes que le dedican largas horas tienden a obtener calificaciones más bajas, ausentarse más días de la escuela, tener dificultades para mantenerse despiertos en clase, participar en menos actividades extracurriculares y disfrutar menos la escuela y tener menos satisfacción en general. Incluso así, uno de cada dos graduandos de secundaria y uno de cada tres estudiantes universitarios de tiempo completo trabajan más de veinte horas a la semana.

La Coalición contra el Trabajo Infantil (Child Labor Coalition) de la Liga Nacional de Consumidores (National Consumers League), una organización no lucrativa defensora del consumidor, sugiere los siguientes lineamientos para los horarios, horarios nocturnos y supervisión:

Jóvenes de catorce y quince años:

  • No más de tres horas al día y quince horas a la semana durante el año escolar
  • No más de ocho horas al día y catorce horas a la semana durante el verano

Jóvenes de dieciséis y diecisiete años:

  • No más de cuatro horas al día y 20 horas a la semana durante el año escolar
  • No más de ocho horas al día y 40 horas a la semana durante el verano
  • No trabajar antes de las 7:00 a.m. ni después de las 10:00 p.m.

Para presentar una queja con relación a los salarios, horarios de trabajo o trabajo ilegal realizado por jóvenes menores de dieciocho años, comuníquese con la oficina local de horarios y salarios. Encontrará sus números telefónicos bajo “Departamento de Trabajo” en la sección “Oficinas estatales” de los listados del gobierno en las Páginas blancas. El Departamento de Trabajo de cada estado también tiene un sitio web.

Participe en la escuela de su hijo adolescente

Cuando los niños dejan la seguridad de la escuela primaria, los padres pueden asumir que su participación ya no es necesaria. Pero es más importante que nunca asistir a las conferencias padres-maestros y tener comunicación individual con los instructores, aunque no existan problemas aparentes. Los jóvenes tienen mejor rendimiento en la escuela cuando sus familias se mantienen informadas sobre su progreso. Además, los padres pueden obtener información sobre las fortalezas de sus hijos adolescentes, lo que puede ser importante para estimular a los adolescentes.

Actualmente, gran parte de la interacción entre los padres y maestros se realiza telefónicamente. “Es más difícil contactar a los maestros que a los médicos”, bromea el Dr. Coleman, Médico, “¡porque ellos no usan localizadores!” Sugiere que cuando exista un asunto urgente que discutir con un maestro, le envíe una nota amable pidiéndole que le llame a casa por la tarde.

La mayoría lo hará con gusto; comprenden que es posible que los padres que trabajan no tengan otra hora para conversar. (En realidad, las responsabilidades del maestro les dejan pocos descansos para conversaciones prolongadas durante el día). Los padres, a su vez, no deberían pasar por alto el hecho de que muchos maestros son madres y padres que también trabajan. En su nota, especifique el tema que desea discutir, luego apéguese al tema, para no tomar más tiempo del necesario.

Casi la mitad de todos los padres de niños en edad escolar pertenecen a un grupo de padres como la Asociación de padres y maestros (PTA) o a la Organización de padres y maestros (PTO) que es más pequeña. Es una idea maravillosa y no sólo porque las reuniones y otras actividades propician las oportunidades de ayudar a formar las políticas de la escuela. Al asistir, usted tiene oportunidad de conocer a los maestros, algunos de ellos pueden tener a su hijo joven en su clase. Al reconocer su rostro como alguien que posiblemente fue reconocido como padre colaborador y comprometido, puede tener acceso a más información sobre el rendimiento y comportamiento de su hijo joven en la escuela que aquellos padres que raras veces asisten.

 

Última actualización
7/17/2014
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.