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Edades & Etapas

Si sabe conducir un auto de transmisión manual, seguramente recuerda lo difícil que fue dominar esa destreza. Primero, tenía que ubicar la palanca de velocidades, el pedal del embrague y las velocidades. Luego, tenía que aprender a sentir cuándo era tiempo de cambiar velocidades y aprender a hacerlo suavemente mientras presionaba y soltaba el pedal del embrague.

Durante el proceso de aprender a ir al baño, su hijo debe aprender a coordinar una combinación igual de compleja de tareas físicas y cognitivas. Debe familiarizarse él mismo con el “equipo” necesario (su cuerpo y las funciones del mismo), asociar las sensaciones físicas con las respuestas apropiadas, visualizar lo que quiere hacer (usar el inodoro), crear un plan para llegar allí, empezar a usarlo y permanecer en el lugar el tiempo suficiente para terminar, lo cual requiere memoria y concentración. A lo largo de este proceso de aprendizaje, él debe aprender a entender sus explicaciones, instrucciones y respuestas hasta cierto grado, así como expresar sus propios sentimientos acerca del uso del inodoro.

Conocimiento de su cuerpo

Está claro que todo este aprendizaje toma tiempo. Los primeros pasos en este proceso involucran una sensación corporal (la capacidad de asociar una sensación interna de llenura con el movimiento de intestinos o la micción resultante) y por lo general, ocurre entre los doce y dieciocho meses. Sus esfuerzos por reforzar este conocimiento a través de comentarios sobre el popó o el pipí que saldrán, están entre las primeras medidas productivas que puede asumir para que su hijo empiece a pensar en usar el inodoro.

A medida que el tiempo pasa, es posible que su hijo muestre incomodidad por un pañal sucio, intente quitarse el pañal o se resista a que se lo pongan, y mostrar de alguna otra forma que su conciencia de su estado físico está aumentando. Es posible que empiece a disfrutar de (e incluso insistir en) pasar bastante tiempo sin ropa, y para cuando tenga dos años de edad, se habrá interesado bastante en todas las partes de su cuerpo, especialmente las partes “privadas” que se usan para eliminar. Esta es la edad cuando comúnmente los hombrecitos empiezan a hablar sobre su pene o hacen comentarios del de papá, mientras que las niñas empiezan a explorar y hacer preguntas sobre la vagina y sus usos. Este interés en el cuerpo indica una nueva disposición a escuchar sus explicaciones de cómo funciona el cuerpo y un deseo de “ponerle nombre al equipo”. Adquirir palabras simples para describir el cuerpo y sus funciones ayuda a que su hijo piense más en concreto en el proceso de eliminación. También prepara el terreno para aprender por medio de la experiencia. Simplemente dejar que se siente en el inodoro hasta que defeque, y luego escuchar lo feliz que usted está por lo que hizo, seguramente ayudará a que su hijo relacione la necesidad de ir al baño con el uso del inodoro de forma más efectiva que con una larga explicación.

Hacer planes y seguirlos

Entender la relación entre la necesidad de eliminar y hacerlo, es un primer paso importante en la preparación para el aprendizaje para ir al baño. Aún así, su hijo debe desarrollar más antes de que pueda empezar a pensar en el inodoro cuando necesita hacer pipí o popó, planificar cómo llegará al baño y hacer en el inodoro y recordar su plan el tiempo suficiente para cumplirlo. Estos próximos pasos en el proceso de desarrollo requieren de la capacidad para imaginarse las acciones (pensamiento simbólico), planificación (resolución de problemas) y memoria; habilidades que empiezan a surgir al año de edad pero se establecen mucho mejor a los dos años o incluso después.

Una de las primeras señales de que su hijo puede pensar en un objeto cuando éste no se encuentra a la vista, por ejemplo, es alrededor de los doce meses, cuando empieza a llorar cada vez que usted sale de la habitación. Por primera vez, puede visualizarle y sabe que sigue existiendo aunque no puede llegar a donde usted está, y es la frustración causada por este entendimiento lo que hace que llore. En los siguientes meses, su cerebro se desarrollará hasta el punto donde se da cuenta de que puede gatear o caminar a la habitación contigua para encontrarle, y caminar al baño para encontrar el inodoro.

A los dos años de edad, puede visualizar el inodoro en forma rutinaria cuando necesita ir al baño. Posiblemente pueda encontrarlo cuando quiere. Sin embargo, es posible que todavía necesite de su apoyo para hacer las asociaciones necesarias para decidir ir al baño cuando siente la necesidad y lograr su misión antes de que otros pensamientos o eventos lo distraigan.

A los dos años y medio o tres, el creciente interés de su hijo por resolver los problemas le ayudará a apoyar su capacidad de lograr esta serie de acciones por su cuenta. Resolver problemas requiere visualizar una solución y hacer un plan para lograrlo, y ver cómo se desarrollan estas destrezas es tal vez una de las formas más gratas de ver cómo su hijo está listo para ir solo al baño. A medida que su hijo pasa del segundo al tercer cumpleaños, podrá observar cómo soluciona problemas una y otra vez, todo el día; desde cómo lograr que otro niño le devuelva su pala de juguete en el arenero hasta cómo lograr que usted le dé otro dulce después de la comida. La imagen de la cara pensativa de su hijo, analizando cómo obtendrá el objeto que quiere en ese momento, es una señal definitiva de que también está lo suficientemente maduro a nivel cognitivo como para averiguar cómo resolver el problema de mantenerse seco sin pañales (ir al baño y sentarse en el inodoro; ¡ya!).

Pensamiento más complejo

 

Varios otros desarrollos cognitivos facilitan enormemente la capacidad de su hijo para usar el inodoro con éxito empezando a los dos y medio o tres años de edad. Su memoria habrá mejorado mucho, permitiéndole no solo recordar a dónde va cuando empieza a caminar hacia el baño, sino también recordar experiencias previas del aprendizaje para ir al baño y beneficiarse de ellas. Su imaginación ha crecido, lo que le permite explorar el uso del inodoro a través del juego imaginario con animales de peluche, muñecos y títeres. (Una imaginación amplia también puede crear problemas nuevos en el aprendizaje para ir al baño, llevándolo a ansiedades como el miedo de echar agua en el inodoro o el miedo de que el agua del inodoro se lo lleve).

Para los tres años de edad habrá mejorado un poco en interrumpir su enfoque en otra tarea, ir al baño y resistirse a las distracciones del camino. Es muy probable que también haya logrado ya la sofisticación verbal necesaria para comunicar cualquier problema o confusión que esté experimentando, para expresar cualquier miedo que haya desarrollado, y pedirle ayuda y guía a un adulto cuando la necesita.

Estos desarrollos cognitivos y verbales esenciales, igual de importantes para el éxito en el aprendizaje para ir al baño como lo es el crecimiento fisiológico, son el motivo por el cual muchos padres ven que esperar hasta la edad de dos y medio o tres años de edad, generalmente hace que el proceso sea mucho más fácil. Particularmente, si usted empezó a preparar el terreno a una edad más temprana, esperar a que se dé el desarrollo natural de su hijo puede ser una decisión inteligente.

 

Última actualización
4/2/2014
Fuente
Guide to Toilet Training (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.