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Edades & Etapas

Todos los padres están familiarizados con la rutina de alimentar a un niño con leche materna o leche de fórmula y luego cambiar inmediatamente su pañal después de la comida. En ocasiones, la respuesta de mojar el pañal ocurre tan rápido que pareciera que la leche se fue de un extremo del bebé, directo hasta el pañal en el otro extremo. Este proceso de evacuación simultáneo ocurre debido a que el sistema digestivo del bebé todavía no ha  madurado por completo.

Ya que la orina llena la vejiga del bebé y se libera a través de la uretra, y las deposiciones llenan el intestino grueso y se expulsan a través del recto, tal y como con los adultos, los bebés todavía no pueden controlar los músculos del esfínter circular que mantiene cerrada la vejiga y el recto. A medida que se llena el estómago de un bebé durante la alimentación y pasa más líquidos a la vejiga, los músculos del esfínter se relajan automáticamente y se produce la micción o las deposiciones.

Mientras este proceso permanezca involuntario, hasta al menos los dieciocho meses en la mayoría de los casos, un bebé no puede retrasar la evacuación conscientemente. Si lo coloca en el inodoro de entrenamiento en el momento correcto, evitará hacerlo, pero no puede esperar deliberadamente para usar el inodoro de entrenamiento y por lo tanto, no puede entrenarse completamente para el inodoro de entrenamiento.

Consciencia de la necesidad de ir al baño

A aproximadamente su primer año de edad, su hijo empezará por primera vez a reconocer la sensación de un recto o vejiga llenos, lo que indica una necesidad de evacuar. En muchos casos, su hijo mostrará su consciencia a través de su conocimiento: acuclillándose y gruñendo cuando esté a punto de una deposición o jalándose el pañal cuando necesite orinar.

Aunque todavía no podrá retrasar la función que siente que está ocurriendo, es buena idea reforzar esta consciencia del vínculo entre el sentimiento interno de llenura y la acción de excretar o micción. Cuando observe que esté a punto de evacuar, comente como algo común: "Oh, creo que el popó [o pipí] está a punto de salir. ¿Sientes lo que está pasando?"

Una vez haya ensuciado o mojado su pañal, cámbielo de inmediato para reforzar el concepto de que las evacuaciones y la orina deberán eliminarse del cuerpo y descartarlos. No es necesario comentar negativamente este proceso natural (palabras como sucio o relajo solo hará que su hijo se sienta mal), pero puede en realidad decir cosas positivas sobre lo bien que se siente y huele estar limpio y seco.

Su meta es fortalecer la consciencia de su hijo en cuanto a la sensación de necesitar ir al baño para que pueda comprender cuando llega el momento y estimularlo a que vea el entrenamiento para aprender a usar el inodoro como una destreza deseable.

Destrezas motoras

Además de su desarrollo fisiológico, las destrezas motoras de su hijo deben llegar a determinado nivel de madurez antes de que pueda empezar fácilmente con el entrenamiento para aprender a usar el inodoro.

La capacidad de caminar (que empieza aproximadamente a los doce meses) es un valor obvio para llegar al inodoro de entrenamiento a tiempo para usarlo. Durante los primeros meses en los que aprende a caminar, la preocupación de su hijo con practicar esta nueva destreza probablemente le dejará poca energía para experimentar el uso del inodoro de entrenamiento. A medida que se sienta más cómodo de pie; sin embargo (a aproximadamente los veinticuatro meses de edad), él puede interesarse en adquirir otras destrezas "de niños grandes".

La mejora gradual en otras destrezas motoras finas y gruesas, que usualmente empiezan aproximadamente a los dieciocho meses, apoyarán la capacidad de su hijo de controlar su ropa con más eficiencia y participar en actividades que pueden mantenerlo sentado en el inodoro para entrenamiento lo suficiente como para que evacúe satisfactoriamente.

Puede estimular estos desarrollos al enseñarle a vestirse y desvestirse solo, asegurándose de que su ropa sea fácil de quitar y enseñándole libros de ilustraciones, juguetes o crayones y papel para jugar mientas está esperando que ocurra una deposición. La capacidad para dominar todas estas destrezas también mejora significativamente la autoestima de su hijo; confianza que se hace útil a medida que superan el desafío del entrenamiento para aprender a usar el inodoro.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Guide to Toilet Training (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.