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El tratamiento enfocado en la familia puede ofrecer beneficios a largo tiempo a los niños con trastornos emocionales y de conducta

La American Academy of Pediatrics recomienda aumentar el acceso a técnicas comprobadas con padres e hijos para ayudar a los niños; las pruebas sobre los efectos de los medicamentos son escasas.

Se ha comprobado que la terapia enfocada en la familia ayuda a reducir los síntomas de problemas emocionales, de conducta y relaciones en niños muy pequeños y ofrecen resultados positivos a largo plazo, pero la mayoría de los niños no reciben intervenciones basadas en la evidencia para tratar estos problemas, de acuerdo con la nueva declaración de política de la American Academy of Pediatrics (AAP).

La declaración de política: "Cómo abordar los problemas emocionales y de conducta en la infancia temprana", a ser publicado en el número de diciembre de 2016 de Pediatrics (en línea el 21 de noviembre) ofrece un resumen basado en evidencia de las intervenciones en la infancia temprana y recomienda formas para que los pediatras puedan abogar por mejor acceso a estos servicios.

La declaración ha sido avalada por Zero to Three (De cero a tres) y por la Academia Estadounidense de Psiquiatría del Niño y Adolescente. Un informe técnico adjunto con el mismo título evalúa los datos que apoyan estos tratamientos para niños pequeños.

"Por lo menos 7 al 10 por ciento de los niños en preescolar experimentan esta clase de problemas, que ocasionan considerable sufrimiento, interfieren con la vida del niño y el funcionamiento de la familia y pueden estar asociados con problemas de desarrollo a largo plazo", dijo Mary Margaret Gleason, MD, FAAP, autora principal del informe en nombre del Consejo de la Infancia Temprana.

 "Aunque existe muy poca investigación sobre el uso de medicamentos con los niños más pequeños, sabemos que muchos niños se pueden beneficiar de las terapias que incluyen a los padres, con frecuencia como los agentes del cambio", dijo la Dra. Gleason.

Estos problemas que se presentan hasta en un 10 por ciento de los niños pequeños, incluyen el trastorno de apego reactivo, trastornos de conducta disruptiva; trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); ansiedad y trastornos del estado de ánimo y dificultad para dormir y alimentarse, de acuerdo con el informe. Algunas de estas preocupaciones pueden no cumplir con el criterio del código de un diagnóstico formal, pero necesitan tratamiento que debe ser cubierto por los aseguradores.

La adversidad temprana, tal y como la depresión posparto, abuso de sustancias, pobreza, abuso y negligencia pueden poner en peligro el bienestar a largo plazo, de acuerdo con la declaración de política.

Los pediatras pueden ayudar a evaluar a los niños para detectar factores de riesgo. Aunque la prevención es un componente importante, este informe trata con aquellos que ya están sufriendo. La relación costo eficacia de la prevención y el tratamiento temprano pueden ser una forma importante para controlar los costos de atención médica a largo plazo.

Se ha comprado que muchas de las intervenciones enfocadas en la familia tienen efectos considerablemente más duraderos que los medicamentos, sin embargo, muchos niños pequeños siguen recibiendo recetas para medicamentos psicotrópicos, de acuerdo con la declaración de política. Los estudios basados en evidencia están limitados a medicamentos para el TDAH, y la práctica clínica ha sobrepasado la evidencia sobre su seguridad o eficacia, especialmente para los niños en hogares de acogida, de acuerdo con el informe. El tratamiento de conducta es la primera y mejor opción para tratar estos problemas en los niños.

"Hemos descubierto programas de capacitación para los padres que funcionan bien para tratar los problemas de conducta en los niños con el TDAH", dijo Edward Goldson, MD, FAAP, coautor del informe en nombre de la Sección de Pediatría del Desarrollo y Conducta de la AAP. "Todos estos programas tienen principios comunes, tales como enseñarles a los padres a recompensar a los niños por su conducta positiva e ignorar su mal comportamiento. Y deben ser coherentes, más que cualquier otra cosa".

Muchas familias tienen acceso a estos tratamientos, sin embargo, algunas veces debido al lugar de residencia, hay escasez de proveedores de salud mental capacitados en infancia temprana o existen barreras relacionadas con los seguros médicos.           

"Preocupaciones sobre el comportamiento en la infancia temprana son una de las más comunes inquietudes discutidas durante las visitas a los consultorios pediátricos, y ahora tenemos tratamientos basados en evidencia que pueden ofrecer mejoras a largo plazo en el comportamiento, desarrollo, rendimiento académico y salud de los niños", de acuerdo con Michael Yogman, MD, FAAP, uno de los coautores de la declaración y presidente del Comité de Aspectos Psicosociales de la Salud del Niño y la Familia.

'Ahora es la mejor oportunidad para invertir de manera sensata en este campo".

La declaración de política recomienda a los pediatras que aboguen por aumentos en la financiación para los estudios de investigación sobre los tratamientos basados en evidencia, en la capacitación pediátrica y en el apoyo para la salud integrada de comportamiento en entornos pediátricos. Los pediatras pueden también colaborar con las agencias en la comunidad, especialmente aquellas dedicadas al cuidado infantil, para ofrecer consultas de salud mental y prevenir expulsiones de la escuela y abogar por una fuerza laborar capacitada en salud mental infantil.

Publicado
11/21/2016 12:30 AM
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