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Hemangiomas infantiles: acerca de las marcas de nacimiento en fresa de los bebés

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Los hemangiomas son cúmulos de vasos sanguíneos adicionales en la piel de un bebé. Pueden estar ahí cuando nace el bebé o formarse pocas semanas o meses después del nacimiento. Algunos podrían verse como manchas rojas, gomosas y abultadas "en fresa", mientras que otros se parecen a hematomas profundos. Ver que aparece un hemangioma puede ser algo preocupante para los padres nuevos.

Las pautas (en inglés) de la American Academy of Pediatrics (AAP) dicen que es importante identificar y empezar a controlar los hemangiomas infantiles justo después de su aparición, cuando tienden a cambiar más rápido.

Si bien puede haber mucha variación en el tamaño, el aspecto y la ubicación, en general los hemangiomas son benignos (no cancerosos). La mayoría desaparecerán solos, sin causar ningún problema. Algunos hemangiomas, en particular los del rostro o los que son muy grandes, necesitan tratamiento temprano para evitar que interfieran con las funciones corporales o que causen cicatrices permanentes. Por suerte ya existen tratamientos excelentes para prevenir estos problemas si se tratan pronto.

Acerca de los hemangiomas infantiles:

Los hemangiomas infantiles aparecen después del nacimiento de un bebé, por lo general dentro del primer mes. Aproximadamente entre el 4 y el 5 % del total de bebés los tienen, aunque son más comunes en bebés caucásicos, niñas, mellizos y bebés prematuros de bajo peso. Los hemangiomas infantiles suelen atravesar un período de crecimiento rápido seguido de una desaparición y aplanamiento más graduales.

Hay distintos tipos de hemangiomas infantiles:

  • Hemangiomas superficiales, que se llaman "marcas en fresa" porque se parecen a la superficie de esos frutos. Pueden empezar como pequeñas zonas blancas, rosas o rojas en la piel que rápidamente cambian y se convierten en lesiones rojas más brillantes y abultadas. Los hemangiomas superficiales podrían concentrarse en un lugar o extenderse sobre una zona más grande.

  • Hemangiomas profundos, que tienen una superficie lisa y se forman debajo de la piel. Pueden tener una tonalidad azulada y parecerse a los hematomas. Algunos hacen que la piel parezca hinchada.

  • Hemangiomas mixtos, que son una combinación de crecimientos superficiales y profundos.  

Hemangioma superficialHemangioma profundo Hemangiomas mixtos

¿Hay otras marcas de nacimiento como esta?

Algunas de las otras marcas que pueden aparecer en la piel de un bebé incluyen manchas en vino de Oporto y "marcas de la cigüeña". También ocurren cuando circula más sangre de lo habitual en los capilares que están debajo de la piel. Las manchas en vino de Oporto adoptan un color violeta rojizo y suelen ser permanentes; al igual que los hemangiomas, las marcas de la cigüeña generalmente desaparecen, pero pueden permanecer si se encuentran en la parte de atrás del cuello.

Qué hacer si cree que su hijo tiene un hemangioma infantil:

Los hemangiomas infantiles suelen ser evidentes a las 4 semanas de edad. Puede que empiecen a verse como un bultito o un rasguño. Pero posteriormente muchos crecen particularmente rápido entre las 5 y las 7 semanas. Si piensa que su bebé podría tener un hemangioma, lo mejor es comunicarse inmediatamente con el pediatra de su bebé. Probablemente quiera ver a su bebé a la brevedad. Según la AAP, la mejor oportunidad para evaluar a su bebé y comenzar el tratamiento si fuera necesario es cuando tienen alrededor de 1 mes de edad.

Su pediatra querrá saber: 

  • El tamaño: ¿El hemangioma es pequeño (3/4 pulgadas [1,9 cm] o menos de diámetro) o más grande?

  • La ubicación: ¿Se encuentra en la cara, en la zona del pañal o en otro sitio?

  • La cantidad: ¿Tiene uno o más de uno? Si tiene más de uno, ¿cuántos?

Si su médico no puede atenderlo en el consultorio de inmediato, es posible que le pida que le mande fotografías o que recomiende una consulta de telemedicina para ver la marca sin demora.

Qué esperar a continuación:

Es importante seguir controlando el hemangioma hasta que deje de crecer. Los hemangiomas superficiales suelen alcanzar su máximo tamaño a alrededor de los 5 meses de edad, aunque los hemangiomas profundos a veces siguen creciendo un tiempo más. En ciertos casos, puede que su pediatra lo refiera a un especialista en hemangiomas infantiles con experiencia en dermatología pediátrica, hematoncológica, otorrinolaringología o cirugía plástica para que participen en la atención de su bebé.

Para cuando el bebé tiene entre 6 y 18 meses de edad, la mayoría de los hemangiomas comienzan a mejorar lentamente. En un proceso llamado "involución", el hemangioma se volverá menos rojo y más gris o blancuzco, se aplanará gradualmente y se encogerá desde el centro hacia los bordes.

Cada caso es diferente. La mayoría de los hemangiomas terminan o casi terminan de aplanarse y encogerse para cuando el niño tiene entre 4 y 5 años.

 ¿Cuándo necesita tratamiento un hemangioma?

Que un hemangioma necesite tratamiento o no dependerá de la edad del bebé, de dónde se encuentre el hemangioma y lo rápido que esté creciendo, si duele o forma costra, y el riesgo de que cause complicaciones médicas en la salud y el bienestar de su hijo.

Hay 3 motivos principales para el tratamiento:

  • Problemas médicos. En casos excepcionales, y dependiendo de dónde se encuentre y lo rápido que esté creciendo, el hemangioma podría comenzar a interferir con las funciones vitales.  Los hemangiomas cerca de los ojos, la nariz o la boca del niño, por ejemplo, podrían afectar la capacidad del niño para ver, comer, respirar o escuchar bien. En casos excepcionales, los hemangiomas crecen dentro del cuerpo, lo que deberá controlarse mediante pruebas de imagen médica.

  • Resquebrajamiento de la piel. A veces, la piel de la superficie del hemangioma se resquebraja y se convierte en una herida abierta (llamada úlcera) que podría conducir a un sangrado, una infección o una cicatriz.

  • Cambios permanentes en la piel. Los cambios en la textura o el color de la piel pueden permanecer incluso después de que el hemangioma haya desaparecido.  Esto puede generar preocupación, en especial en casos de hemangiomas en la cara del niño. Los hemangiomas grandes sobre los rasgos faciales, como la nariz o los labios, pueden además distorsionar el crecimiento.

¿Qué tipos de tratamiento hay para los hemangiomas?

Si el hemangioma de un bebé representa un riesgo, se pueden aplicar medicamentos directamente sobre la piel o administrar medicamentos orales. El objetivo es evitar que aumenten más de tamaño durante su período de crecimiento rápido o hacer que se encojan más rápido. Los procedimientos con láser pueden ser una opción en ciertos casos, si bien en general se evitan durante la primera infancia para evitar los riesgos de la anestesia.

Tratamientos sistémicos

  • El propanolol, un medicamento betabloqueador usado durante muchos años para tratar la presión arterial alta, se administra en la actualidad como tratamiento habitual por vía oral y eficaz para los hemangiomas problemáticos. Para evitar un repunte del crecimiento, es posible que el pediatra recomiende continuar con la terapia hasta que su hijo cumpla un año. El fármaco debe usarse bajo el atento control de su profesional de la salud, quien debe observar los posibles efectos secundarios y complicaciones.

  • Los esteroides orales se han sustituido mayoritariamente por opciones más seguras, pero se siguen usando en casos específicos según lo decida el profesional de la salud.

Tratamientos localizados

  • Se pueden aplicar medicamentos tópicos en la piel para los hemangiomas pequeños y superficiales. Las cremas o medicamentos recetados, que contienen betabloqueadores, son la opción más eficaz de tratamiento tópico para ayudar a detener el crecimiento de los hemangiomas, e incluso a veces encogerlos y hacerlos desaparecer. En ciertos casos, se pueden recetar cremas con esteroides para los hemangiomas más pequeños y delgados.

  • Las inyecciones de esteroides se pueden aplicar directamente en el hemangioma para ayudar a detener su crecimiento. Esto funciona mejor con los hemangiomas más pequeños y localizados.

Otros tratamientos

  • La cirugía suele tenerse en cuenta solo en casos de hemangiomas pequeños en zonas donde podrían causar problemas o en casos de hemangiomas pequeños con piel lastimada. Como la cirugía siempre va a dejar una cicatriz, y como la mayoría de los hemangiomas mejoran con el tiempo, la cirugía temprana se recomienda únicamente en una minoría muy reducida de casos. Además, la cirugía puede reparar la piel sobrante o cicatrices que haya dejado un hemangioma, pero suele posponerse hasta que el niño tenga entre 3 y 5 años de edad.

  • El tratamiento con láser puede ser útil en algunos casos para detener el sangrado o ayudar a que los hemangiomas con heridas abiertas (úlceras) cicatricen. También puede ayudar a eliminar parte del enrojecimiento o los cambios de textura que podrían quedar después de que el hemangioma mejore.

Recuerde:

Si percibe que algo se está desarrollando en la piel del bebé, llame al pediatra. Las primeras visitas de control periódicas del bebé también son excelentes oportunidades para hablar al respecto. Son pocos los hemangiomas que causan problemas; la gran mayoría desaparecen por sí solos. Pero la evaluación, el control y el tratamiento tempranos, cuando sea necesario, pueden ayudar a asegurarse de que los hemangiomas causen el menor impacto posible en su hijo. 

Información adicional:

Última actualización
3/27/2019
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2018)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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