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Edades y Etapas
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La lactancia materna favorece al sistema inmunitario de su bebé

La leche materna proporciona prácticamente todas las proteínas, azúcar y grasa que su bebé necesita para estar saludable, incluso contiene muchas sustancias que benefician al sistema inmunitario de su bebé, incluyendo anticuerpos, factores inmunológicos, enzimas y glóbulos blancos. Estas sustancias protegen a su bebé contra una amplia gama de enfermedades e infecciones, no solo en el período de lactancia materna sino en muchos casos mucho tiempo después de haber dejado de lactar. La leche de fórmula no ofrece esta protección.

Si usted sufre un resfriado mientras está lactando, por ejemplo, es muy probable que transmita los gérmenes del resfriado a su bebé, pero los anticuerpos que produce su cuerpo para combatir el resfriado también se transmitirán a través de la leche. Estos anticuerpos ayudarán a su bebé a combatir los gérmenes del resfriado de manera rápida y eficaz y posiblemente evitarán completamente el desarrollo del resfriado.

Esta defensa contra enfermedades disminuye considerablemente la posibilidad de que su bebé lactante padezca de infecciones del oído, vómitos, diarrea, neumonía, infección de las vías urinarias o determinados tipos de meningitis espinal. Los bebés menores de un año de edad que habían sido exclusivamente amamantados al menos cuatro meses, tenían menos probabilidades de ser hospitalizados por una infección del tracto respiratorio inferior, tal como crup, bronquiolitis o neumonía, que los bebés alimentados con leche de fórmula. Incluso los bebés en programas de grupos de cuidado infantil, que tienden a contagiarse más de gérmenes debido a la cercanía entre estos, tienen menos posibilidades de enfermarse si se alimentan con lactancia materna o con leche materna en un biberón.

Todos los humanos tienen un gran cantidad de bacterias que viven en los intestinos. Algunas bacterias tienen funciones normales y saludables y algunas pueden ocasionar enfermedades tales como diarrea. La leche humana estimula el crecimiento de bacterias saludables en el tracto intestinal del bebé alimentado con leche materna. Lo hace al promover un entorno generalmente saludable y, en parte, mediante sustancias llamadas prebióticos, que se encuentran en la leche humana. Ya que la leche materna estimula el crecimiento de estas cepas de bacterias "amigables", otras bacterias como E. coli, que con más frecuencia ocasionan enfermedades, son inhibidas del crecimiento, multiplicación y adherencia al recubrimiento del intestino, donde pueden provocar una infección. Se ha establecido que los bebés que se alimentan con leche de fórmula tienen índices más altos de enfermedades diarreicas que necesitan consultar al médico o, a veces, ser hospitalizados para el suministro de líquidos intravenosos.

Lactancia materna y alergias

La lactancia materna se recomienda por muchas razones. En relación a la prevención de alergias, existe evidencia de que la lactancia materna protege a los bebés que nacen en familias con un historial de alergias, en comparación de los bebés que son alimentados con leche de fórmula estándar a base de leche de vaca o leche de fórmula de soya. En estas familias "en riesgo", los bebés alimentados con leche materna por lo general tienen menor riesgo de sufrir  alergias a la leche, dermatitis atópica (conocida comúnmente como eccema) y sibilancia en los primeros años de vida, si se alimentan exclusivamente con leche materna al menos por cuatro meses. Se asume que los componentes inmunes en la leche materna proporcionan protección contra estas enfermedades alérgicas. Aunque los beneficios a largo plazo que tiene la lactancia materna en relación con las alergias no son muy claros y los estudios no han evaluado detenidamente el impacto en las familias sin historial médico de alergias: se recomienda exclusivamente la lactancia materna como la elección de alimentación para todos los bebés.

Otras enfermedades

La transferencia de los anticuerpos de la leche materna y otras sustancias inmunológicas también puede explicar por qué los niños que son alimentados con leche materna por más de seis meses son menos propensos a desarrollar leucemia aguda infantil y linfoma que aquellos que recibieron leche de fórmula. Además, los estudios han demostrado una disminución del 36 por ciento (algunos estudios muestran una disminución del 50 por ciento) del riesgo del síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL) entre los bebés que han sido alimentados con leche materna en comparación de aquellos que no lactaron, aunque esta razón no se comprenda completamente. Investigaciones recientes incluso indican que los bebés que lactaron son menos propensos a ser obesos en la adolescencia y adultez. También son menos vulnerables a desarrollar tanto diabetes tipo 1 como tipo 2.

Última actualización
8/2/2017
Fuente
New Mother's Guide to Breastfeeding, 2nd Edition (Copyright © 2011 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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