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Edades & Etapas

Si le ofrece a su hijo opciones de cada uno de los cuatro grupos de alimentos básicos y le permite experimentar con una amplia variedad de sabores, colores y texturas, eso debería ser suficiente para que coma una dieta balanceada con suficientes vitaminas. Algunas vitaminas, como las vitaminas solubles en grasa (A y D), pueden incluso representar riesgos; se almacenan en los tejidos cuando se consumen en exceso, y en niveles muy altos pueden enfermar a su hijo. Las dosis altas de minerales como cinc y hierro también pueden tener efectos negativos si se toman por un tiempo prolongado.

Para algunos niños, sin embargo, los suplementos pueden ser importantes. Es posible que su hijo necesite algún suplemento de vitaminas o minerales si las prácticas alimenticias de su familia limitan los grupos de alimentos disponibles. Por ejemplo, si en su casa son estrictamente vegetarianos y no consumen huevos ni productos lácteos (lo cual no es una dieta recomendada para niños), su hijo podría necesitar suplementos de vitaminas B12 y D así como riboflavina y calcio. El raquitismo, por ejemplo, es una enfermedad en la que los huesos se suavizan y está asociada con un consumo inadecuado de vitamina D y una exposición reducida a la luz del sol. Aunque es poco común en los Estados Unidos, siguen reportándose casos, especialmente en niños con piel más oscura. Consulte con su pediatra acerca de los complementos que necesita su hijo y las cantidades adecuadas.

La deficiencia de hierro puede ocurrir entre algunos niños pequeños y puede causar anemia (una condición que limita la capacidad de la sangre de llevar oxígeno). En algunos casos el problema es la dieta. Los niños pequeños necesitan recibir al menos 15 miligramos de hierro al día en sus alimentos, pero muchos no lo obtienen. Beber grandes cantidades de leche puede causar anemia por deficiencia de hierro, pues el niño está menos interesado en otros alimentos, algunos de los cuales son fuentes potenciales de hierro.

Si su hijo bebe de 24 a 32 onzas (720–960 ml) de leche o menos al día, no tiene por qué preocuparse. Si bebe mucho más que eso y usted no logra que coma más alimentos ricos en hierro, consulte con el pediatra sobre agregarle un suplemento de hierro a la dieta. Mientras tanto, disminuya el consumo de leche y continúe ofreciéndole una amplia variedad de alimentos ricos en hierro para que, eventualmente, el suplemento ya no sea necesario.

Afortunadamente, cuando los dulces no están a la vista de su hijo, tampoco estarán en su mente, así que no los lleve a la casa o manténgalos escondidos. También evite agregar azúcar a la comida de su bebé y no prepare postres todos los días. En cuanto a las meriendas, en lugar de ofrecerle comidas dulces o grasosas, ofrézcale porciones pequeñas de fruta, pan, galletas de soda y queso. En otras palabras, empiece a fomentar buenos hábitos de alimentación que pueden durar toda la vida.

 

Última actualización
10/6/2014
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.