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Edades & Etapas

Una buena nutrición es una parte importante del estilo de vida saludable de su hijo. Durante los años previos a empezar la escuela, su hijo debería comer los mismos alimentos que el resto de la familia, principalmente aquellos con valor nutricional. Estos incluyen verduras y frutas frescas, productos lácteos (leche, yogur, quesos) con bajo contenido de grasa o sin grasa, carnes magras (pollo, pavo, pescado, hamburguesa magra) y pan y cereales integrales.

Al mismo tiempo, limite o elimine los alimentos chatarra de la dieta de su hijo y elimine las bebidas con azúcar. Debido a que los lácteos son una parte importante de la dieta de su hijo, si la leche saborizada es la única forma en la que su hijo acepta tomar leche, quédese tranquilo. Las investigaciones demuestran que ni el consumo de leche saborizada ni el consumo de leche común afectan de manera negativa las mediciones del índice de masa corporal en los niños. Además, la leche saborizada puede ayudar a su hijo a cumplir con las porciones diarias de lácteos recomendadas. El informe de la AAP de 2006 sobre cómo optimizar la salud de los huesos recomienda consumir leche saborizada, quesos y yogures con bajo contenido de grasa o sin grasa que contengan una cantidad moderada de azúcar, para cumplir con las recomendaciones de calcio en los niños. Los postres como el helado y las tortas están permitidos de vez en cuando, pero ciertamente no deberían consumirse todos los días. En particular, si su hijo tiene sobrepeso, preste atención al tamaño de las porciones. Para niños de cuatro y cinco años, el tamaño de las porciones debe ser más pequeño que el de las porciones para adultos que usted y su cónyuge comen.

Si bien los niños de tres años son, por lo general, bastante exigentes con la comida, este comportamiento también puede continuar en los niños de cuatro años. Sin embargo, es posible que los niños más grandes expresen más sus preferencias. Su hijo puede volverse más insistente con determinados alimentos que no quiere comer. Sus necesidades nutricionales son las mismas que las que tenía hace un año. Sin embargo, es posible que tenga respuestas emocionales impredecibles frente a los alimentos que se le ofrecen. Puede contestar mal e, incluso, decir palabrotas si no le gustan los alimentos que le ofrecen. Pero si le sirve en el plato comidas bien equilibradas, tendrá suficientes opciones saludables para mantener una buena salud.

A esta edad, su hijo debería comportarse bien durante las comidas y estar listo para aprender los modales básicos en la mesa. Hacia los cuatro años, ya no sostendrá el tenedor ni la cuchara con el puño cerrado, debido a que ahora es capaz de hacerlo como un adulto. Si se le enseña, también puede aprender a usar un cuchillo de mesa adecuadamente. Usted también puede enseñarle otros modales en la mesa, como no hablar con la boca llena, usar la servilleta en lugar de las mangas para limpiarse la boca y no pasar por delante del plato de otra persona. Si bien es necesario explicar estas reglas, es mucho más importante enseñar con el ejemplo. Su hijo se comportará como ve que lo hace el resto de la familia. También desarrollará mejores modales en la mesa si en su familia se acostumbra comer todos juntos. De modo que haga que, al menos, una comida al día sea un momento familiar especial y agradable. Y también pídale a su hijo que ponga la mesa o ayude de alguna otra forma en la preparación de la comida.

La publicidad televisiva, incluso si al verla se dan las mejores explicaciones sobre los mensajes comerciales, representa un serio obstáculo para la buena nutrición de su hijo en edad preescolar. Algunos estudios muestran que los niños que miran más de veintidós horas de televisión por semana son más propensos a tener obesidad. Los niños de cuatro y cinco años son extremadamente receptivos a los avisos publicitarios de cereales azucarados y dulces, especialmente después de visitar otros hogares donde se sirven estos alimentos. Pero, repetimos, la obesidad es un problema cada vez mayor en los niños de los Estados Unidos. Por este motivo, es necesario que sea consciente de los hábitos de alimentación de su hijo, en el hogar y fuera de este, y que los controle para asegurarse de que esté comiendo lo más saludable posible.

Para combatir las influencias externas, haga que su hogar se mantenga lo más saludable posible. Compre productos con bajo contenido de sodio, azúcar y grasa. También controle la cantidad de horas que su hijo mira televisión y la exposición a los avisos publicitarios. Con el tiempo, su hijo se acostumbrará a los alimentos saludables. Esto hará que sea menos vulnerable a tentarse con los alimentos más azucarados, salados o grasos.

 

Última actualización
5/28/2013
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.