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Edades & Etapas

No se puede subestimar lo importante que es una licencia de conducir para los adolescentes. La llegada de esta tarjeta laminada abre un mundo de posibilidades, simbolizando libertad e independencia progresiva de los adultos.

En lo que respecta a los niños y las niñas, todos sueñan con el día en que pasarán su examen práctico de manejo. Pero desde el punto de vista del desarrollo, es probable que la licencia de conducir llegue demasiado prematura. Es por eso que existen índices altos y desproporcionados de lesiones y muertes ocurridas como resultado de accidentes automovilísticos dentro de este grupo de edad. Los jóvenes comprendidos entre las edades de dieciséis y diecinueve años representan solo uno de cada veinte conductores, pero las estadísticas dicen que en uno de cada siete accidentes en los que mueren ya sea el conductor o los pasajeros, es un adolescente el que va conduciendo. Los conductores de dieciséis años de edad tienen veinte veces más probabilidades de tener un accidente automovilístico que otros conductores; los de diecisiete años, seis veces más probabilidades.

La razón principal de los malos antecedentes de seguridad de los adolescentes es su falta de experiencia para conducir un auto y la falta de cálculo y reflejos apropiados para enfrentar circunstancias peligrosas, como lo es integrarse a una carretera, girar hacia la izquierda en una intersección transitada o conducir en malas condiciones climáticas.

Aparte de la inexperiencia, es probable que a los adolescentes les falte cierta coordinación motora y juicio necesarios para realizar muchas de las maniobras físicas complejas que involucra el acto de conducir. Según el Dr. Richard Schieber, especialista en lesiones infantiles en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Atlanta, “Las personas son más descoordinadas durante la adolescencia que durante la edad adulta. Conducir puede ser una de las primeras destrezas que necesitan coordinación entre ojos, manos y pies. También es posible que no sepan calcular una situación de tránsito y que se distraigan más fácilmente que los conductores de mayor edad”. La inmadurez y la predisposición de los adolescentes para arriesgarse -al conducir a alta velocidad, no guardar distancia, enviar mensajes de texto mientras conducen, cerrarles el paso a otros vehículos, etc.- con frecuencia también pone vidas en peligro.

Qué puede hacer usted

Poner a su hijo a practicar más al volante. Los programas escolares de manejo y las clases particulares de manejo normalmente imparten un total de seis horas de práctica en la carretera, cuando lo que se necesita realmente para convertirse en un conductor razonablemente experimentado son aproximadamente cincuenta horas, o aproximadamente dos horas a la semana a lo largo de un período de seis meses.

Cuando un adolescente obtiene su permiso de aprendiz, con solo pasar un examen de la vista y un examen escrito puede conducir en compañía de un conductor de 21 años o más que tenga licencia. “Los padres deben darles a sus hijos todo el tiempo que sea posible al volante”, sugiere el Dr. Schieber, “en tantas situaciones como sea posible. Se comienza con destrezas básicas, luego se introducen otros escenarios”, como conducir de noche, en carretera, en tráfico pesado, en supercarreteras, en la tarde, cuando llueve, etc. Es buena idea que le pregunte al instructor de manejo de su hijo qué áreas ha logrado dominar y cuáles son las que necesitan más práctica. Además, habitúese a darle las llaves del auto a su hijo adolescente cuando salgan juntos a hacer mandados. No hay ningún sustituto para la experiencia.

Inicie un programa de otorgamiento de licencias de conducir. Aunque muchos estados permiten que los niños y niñas obtengan licencias de conducir al cumplir los 16 años de edad, La American Academy of Pediatrics recomienda que los jóvenes no reciban su licencia de conducir hasta cumplir los 18 años o hasta que hayan conducido con la supervisión de un adulto al menos durante dos años.

Varios estados han agregado un paso intermedio como parte de un sistema de otorgamiento de licencias de conducir. Pasar el examen práctico le otorga a los conductores principiantes de dieciséis años o mayores (la edad mínima y las restricciones varían dependiendo del estado) una licencia de conducir provisional. Durante el año siguiente, estos pueden conducir de forma independiente durante el día. Pero para conducir durante la noche, deben ir acompañados de un adulto. Al final del período de prueba, se les otorga una licencia de conducir completa, siempre que en su historial no haya infracciones ni accidentes.

Florida fue el primer estado que adoptó un sistema de otorgamiento de licencias para conductores menores de 18 años de edad, en 1996. Para el año siguiente, su índice de lesiones y muertes ocasionadas por accidentes automovilísticos entre adolescentes de quince, dieciséis y diecisiete años de edad bajó 9 por ciento. Otros estados que se han unido a este creciente movimiento han reportado bajas similares.

No necesita esperar a que su estado publique una nueva ley de otorgamiento de licencias de conducir para introducir un programa similar en su hogar. Tal vez decida instituir un período de prueba de seis meses en lugar de doce meses; o, por el contrario, podría prolongar la etapa de aprendiz del período normal de seis meses a un período de doce meses, como sucede en Georgia y North Carolina. Extienda los privilegios de manejo a un ritmo que pueda controlar su adolescente.

Pase una tarde enseñándole cómo realizarle el mantenimiento de rutina a un auto; es decir, a verificar la presión de los neumáticos, el nivel de agua de la batería, el nivel de aceite y líquido de la transmisión y el líquido de los limpiavidrios. También enséñele a cambiar un neumático desinflado. Si tiene la oportunidad de pagarlo, considere inscribirse en un club automotriz que le brinde servicio en la carretera.

Asegúrese de que el auto de su hijo adolescente cumpla con los estándares de seguridad. Aunque es una bonita meta que un adolescente quiera ahorrar para comprar su propio auto, los modelos más nuevos con funciones de seguridad modernas son más de lo que los presupuestos de los jóvenes pueden pagar.

Idealmente, los jóvenes deben conducir autos medianos o grandes equipados con bolsas de aire. De hecho, es mejor un auto que no sea tan nuevo pero que sea grande, a un moderno compacto, ya que ofrece más protección contra accidentes. El Insurance Institute for Highway Safety sugiere que se evite adquirir vehículos inteligentes y de alto rendimiento, que pueden tentar a los adolescentes a conducir a alta velocidad. Por lo general, los vehículos utilitarios deportivos también llaman la atención de los adolescentes; sus centros de gravedad más altos los hacen menos estables y más propensos a volcarse. Instalar una barra antivuelco los hará más seguros.

Dé un buen ejemplo a sus hijos. Como padre, usted es un importante modelo a seguir. No conduzca a alta velocidad, no se escabulla entre el tráfico, no beba mientras conduce, no mande mensajes de texto mientras conduce, no se ponga a buscar el disco compacto para introducirlo al reproductor de discos compactos, no hable por teléfono, no se exalte porque el conductor del auto que va delante suyo está impidiéndole hacer alguna maniobra, y use los cinturones de seguridad siempre.

Cómo enseñarle a conducir a un adolescente (sin que ni usted ni el adolescente enloquezcan)

La compañía de seguros Allstate sugiere algunos consejos prácticos para que las lecciones de manejo sean productivas:

  1. Antes de comenzar, discuta la ruta que tomará y las destrezas que estarán practicando.
  2. En un tono tranquilo (no suba la voz como sargento de regimiento), proporcione instrucciones claras y simples: “Gira a la derecha al llegar a la esquina”. “Frena”. “Acércate a la acera”.
  3. Si su hijo comete un error, pídale que se orille y luego explique con calma qué fue lo que hizo mal.
  4. Motive a su adolescente a que le cuente qué es lo que observa a medida que va conduciendo.
  5. Después de cada sesión, pregúntele, “¿Cómo crees que condujiste hoy”? Deje que opine sobre alguna discrepancia de juicio u otros errores. Luego evalúen juntos su progreso. Asegúrese de elogiarle cuando sea apropiado.
  6. Mantenga un registro de las rutas y anote comentarios y sugerencias sobre las distintas destrezas que se vayan practicando.

Normas viales

Aunque un joven ya haya recibido su licencia de conducir, todavía se encuentra en proceso de aprendizaje. Con la ayuda de su hijo, deben desarrollar varios lineamientos de seguridad y castigos apropiados antes de que comience a conducir. Estas “normas viales” pueden incluir:

  • No conducir ni viajar de pasajero cuando el conductor está bajo la influencia del alcohol u otras drogas.
  • Como los adolescentes se distraen fácilmente, insistir en que no deben llevar más de dos amigos a la vez. Considere implementar una regla de no amigos durante los primeros meses de conducir con licencia.
  • No comer ni beber mientras conduce.
  • Mantener el volumen de la música de bajo a moderado.
  • Todos los que viajan en el vehículo deben usar cinturón de seguridad todo el tiempo. No usar cinturón de seguridad triplica el riesgo de sufrir lesiones en un accidente automovilístico grave.
  • No conducir de noche. Conducir de noche, por naturaleza, es más demandante, especialmente para los adolescentes, quienes tienen cuatro veces más probabilidades de morir en un accidente automovilístico durante las horas del día. En las ciudades que tienen toques de queda para jóvenes, se ha reducido el índice en un cuarto.
  • No conducir cuando está cansado o molesto.
  • No conducir a lugares que queden a más de cierta distancia del hogar. Si su hijo desea ir más lejos de lo establecido, debe pedir permiso.
  • No hablar por celular cuando el vehículo esté en movimiento.
  • No mandar mensajes de texto cuando el vehículo esté en movimiento.
  • No llevar a nadie que esté pidiendo un aventón, a menos que sea alguien que su hijo conozca bien y no pedir aventón.

Faltar a cualquiera de estas normas implica recibir algún tipo de castigo. Las ofensas menores requieren una advertencia severa. Las violaciones recurrentes e infracciones graves implicarán la restricción del uso del auto. La duración del castigo debe determinarla usted.

“Los adolescentes necesitan comprender que conducir el auto de la familia es un privilegio, no un derecho de nacimiento”, dice el Dr. Schieber, pediatra desde 1981. Él insta a los padres a ser firmes en lo que respecta a los asuntos de seguridad relacionados con automóviles. “Si esto significa que un niño tendrá que tomar el autobús para ir a la escuela o que no podrá llevarse el auto a una cita, posiblemente pensará dos veces ante de cometer una infracción en el futuro. Los padres tienen la obligación y la responsabilidad de ayudar a los hijos a crecer, en este caso en particular al involucrarse y enseñarles a ser responsables cuando conducen”.

 

Última actualización
3/3/2014
Fuente
Adapted from Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.