Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal

Edades & Etapas

“No importa cuánto me esfuerce para estudiar, simplemente parece que no logro comprender geometría. Creo que debo ser tonto o algo así”.

Al menos uno de cada cinco estudiantes tendrá problemas para sobresalir académicamente en algún momento durante la escuela primaria y secundaria. El bajo rendimiento académico requiere nuestra atención inmediata, antes de que el daño a la autoestima sea irreparable o que un joven desarrolle aversión a asistir a la escuela.

Mientras que la raíz del problema puede relacionarse con la escuela y nada más que eso, el bajo rendimiento en las calificaciones puede ser una señal de advertencia de una de las siguientes causas:

  • Padecimientos físicos: trastornos no diagnosticados del sueño, anemia, mononucleosis infecciosa, condiciones de la tiroides, discapacidad auditiva o de la vista, otros
  • Trastornos emocionales: depresión, ansiedad, trastornos alimenticios, otros
  • Discapacidades de aprendizaje/discapacidades del desarrollo: dislexia, trastornos centrales de la percepción auditiva, trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), otros
  • Abuso de sustancias: una reducción drástica en las calificaciones puede ser una advertencia de que el niño esté experimentando con alcohol y drogas ilícitas

Lo que puede hacer

Hable con su hijo adolescente.Después de todo, es la autoridad final de lo que hay detrás de sus dificultades académicas. Pero esto debería conversarlo, no enfrentarlo. Hágale saber que usted está de su lado y que desea ayudarle a retomar el camino:

“Cariño, esta es la cuarta prueba consecutiva que traes con una C o una D. Normalmente, tú eres estudiante de B más. ¿Pasa algo en la escuela o en otras áreas de tu vida que nos quieras contar? Estamos preocupados y deseamos ayudarte”.

Concierte una reunión con los maestros.Hasta el padre más involucrado ignora lo que sucede en la escuela. Algunas veces, en la escuela los adolescentes revelan lados de sí mismos que ocultan bajo muchos mantos en casa, o viceversa. Así que las observaciones de un maestro pueden proporcionar indicios invaluables para conocer las causas de los problemas académicos de un niño.

En los días previos a la conferencia entre los padres y el maestro, anote las preguntas que aborden las áreas que más le inquietan. Puede ser que no le agrade escuchar todo lo que el maestro tenga que decir una vez llegue a la conferencia. Pero trate de tener presente que con raras excepciones, los comentarios menos alentadores no son un ataque personal al carácter de su hijo joven o de su capacidad como padre. Si el maestro de Economía del hogar de su hijo dice que interrumpe su clase con sus bromas, acepte que lo que le dice tiene al menos algo de cierto.

Pídale que sea más específico y escuche de manera educada lo que tiene que decir. Por ejemplo: “¿Me podría dar un ejemplo de lo que me está diciendo? ¿Con qué frecuencia se comporta mal en clase?” Luego, trabajen juntos para encontrar una solución. Posiblemente decidió advertirle a su hijo que cualquier incidente futuro de mala conducta tendría como resultado la pérdida de un privilegio, tal como la mesada de una semana o el uso del auto de la familia.

“Y”, puede agregar, “le pedimos a la señora Jackson que nos llame inmediatamente si vuelves a interrumpir su clase”.

Memorando a mamá y papá: Después de una conferencia, siempre redacte rápidamente una nota de agradecimiento al maestro.

Considere contratar a un tutor después de la escuela.Las sesiones personalizadas con un tutor privado pueden hacer maravillas con los estudiantes que unas semanas parecían no comprender la materia. Aprender en un entorno sin presiones probablemente tiene mucho que ver con el éxito y no con las instrucciones personalizadas. Otra ventaja de permitir que un tutor trabaje con su hijo, indica el Dr. Coleman, es que “hace que los padres dejen tranquilos a sus hijos”.

Los tutores privados, que se incluyen en las Páginas amarillas bajo “Tutorías”, generalmente cobran entre veinte y cuarenta dólares la hora. Si eso no está dentro de su presupuesto, puede encontrar ayuda a través de la escuela de su hijo adolescente. “Muchas de las escuelas secundarias”, indica el Dr. Coleman, “cuentan con programas de compañeros de estudio en los que los maestros asignan a un estudiante de la misma edad o un estudiante mayor para dar tutoría a un niño en casa o en la escuela”. El costo es nominal; cuatro o cinco dólares la hora, o algunas veces gratuito. Las universidades y organizaciones locales como YMCA también pueden ofrecer tutorías.

Los tutores también pueden ayudar a recuperar el tiempo que los adolescentes no asisten a la escuela debido a una enfermedad breve, un viaje familiar prolongado y otros. En lugar de atrasarse durante estos períodos cortos, pero determinantes, los tutores pueden asegurarse de que los estudiantes se pongan al día y que permanezcan así hasta que regresen a clases.

Las quejas constantes de sentirse aburrido o agobiado en la escuela pueden indicar que un joven esté pasando por momentos difíciles en las actividades académicas. El estudiante que bosteza cuando realiza un trabajo escolar que tiene a la mayoría de los compañeros rascándose la cabeza, tiene más posibilidades de tener éxito si su día incluyera cursos más desafiantes; mientras que el estudiante que obtiene D constantemente y que nunca ha demostrado mucho interés en la escuela, puede obtener mejores resultados con un programa de orientación vocacional.

En el pasado, los niños y niñas pertenecientes al segundo grupo podrían haberse considerado causas perdidas destinadas a abandonar la escuela. Desde la década de 1970 más o menos, el sistema educativo ha hecho grandes esfuerzos para llegar hasta estos jóvenes. Algunas escuelas han implementado políticas específicamente diseñadas para estudiantes de primer año de secundaria con historias de fracasos académicos, faltas injustificadas y mala conducta. Como lo indicamos anteriormente, el noveno grado es un final crítico del camino para estos estudiantes, a quienes se les considera en alto riesgo de abandonar la escuela antes de terminar el año. De acuerdo con el Departamento de Educación de EE.UU., las estrategias como las que se muestran a continuación, han sido satisfactorias para ayudarles a lograr el éxito académico:

  • Permita que los estudiantes retrasen algunos de los cursos necesarios y que se sabe son demasiado difíciles y los desaniman hasta el punto de abandonar la escuela. En su lugar, pueden tomar más cursos que les interesen.
  • Organice a estos estudiantes en grupos pequeños, luego, ellos irán juntos de clase en clase, ofreciendo su apoyo.
  • Establezca escuelas alternativas y pequeñas escuelas para los estudiantes marginados, ya sea dentro del edificio de la escuela o fuera del campus. A los jóvenes con desempeño deficiente en un entorno escolar convencional, les puede agradar un entorno menos estructurado y menos exigente y podrían graduarse.
Si considera que es posible hacer que la escuela sea más divertida y satisfactoria para su hijo adolescente, concierte una reunión con el asesor guía o el director. Determine qué ajustes podrían hacerse en el plan educativo de su hijo para que satisfaga de mejor manera sus necesidades.

 

Última actualización
5/23/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.